Vol. 5 Núm. 2 (2026)
EDITORIAL
Hoy, la investigación universitaria ha dejado de ser un esfuerzo aislado para convertirse en un ejercicio de internalización y colaboración transfronteriza. No se trata solo de publicar en otros idiomas, sino de que el conocimiento generado desde nuestras aulas dialogue con las problemáticas y soluciones del mundo.
La universidad moderna debe ser un nodo de red global, donde la investigación sea el puente que conecte lo local con lo universal. En este escenario de cambios, las competencias docentes están bajo una necesaria redefinición. La integración de la Inteligencia Artificial (IA) no debe verse como una amenaza, sino como una extensión de las capacidades analíticas y creativas. El desafío en la era digital no es competir con el algoritmo, sino liderar su aplicación ética y crítica.
El docente actual debe ser un arquitecto de experiencias de aprendizaje que sepa mediar entre la vasta información disponible y la construcción de un conocimiento con propósito. Uno de los aportes más dinámicos que exploramos en este número es el uso de estrategias audiovisuales mediante micro vídeos. Esta herramienta, dirigida por el docente, permite abordar necesidades específicas de aprendizaje de manera ágil y directa. En un mundo saturado de información, la capacidad de sintetizar conceptos complejos en formatos breves y potentes es una competencia clave que democratiza el acceso al saber y responde a las demandas de las nuevas generaciones de estudiantes.
El docente como arquitecto de contenidos digitales, en su integración de la inteligencia artificial y la producción de micro videos, no son simples adiciones técnicas al currículo; representan una transformación estructural en la función docente. En este volumen, se evidencia que el académico universitario del siglo XXI ha asumido un nuevo rol: el de curador de conocimiento en la era de la infoxicación.
El impacto de la integración de la Inteligencia Artificial y la producción y usos de micro vídeos deja sus frutos en la mediación del conocimiento, ya que permite una personalización del aprendizaje sin precedentes, atendiendo a las necesidades específicas (remediales o de profundización) que antes se perdían en la generalidad del aula o ambientes de clases, en la internalización, ya que las herramientas digitales actúan como el lenguaje común que permite que la investigación producida en nuestra institución sea consumida, discutida y citada en cualquier rincón del mundo, rompiendo las barreras geográficas, y en el desafío ético y técnico, la cual presenta a la IA en estas páginas no como un sustituto del pensamiento crítico, sino como un catalizador que obliga al docente a elevar el nivel de sus exigencias, enfocándose más en la capacidad de síntesis y la aplicación práctica que en la mera repetición de datos.
Dr. Nagib Yassir
Editor principal